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SEAT Tarraco 2.0 TDI 150 CV DSG 7 4Drive Xcellence 7 plazas

Amplio, práctico y muy polivalente. La opción diésel de 150 CV consume poco.

16 junio 2019 |

El SEAT Tarraco es un SUV muy cercano a los cinco metros de longitud que se sitúa por encima del SEAT Ateca. Su habitáculo, en función de la versión elegida, puede ser de cinco o siete plazas. Su gama está formada por dos niveles de equipamiento (Style y Xcellence), tracción delantera y total, y cuatro motorizaciones (dos de gasolina y dos diésel asociadas a un mismo bloque). Nosotros hemos probado la opción diésel de 150 CV acoplada a un sistema de tracción integral y al acabado más alto (Xcellence).
Tamaño, diseño, colores exteriores y alumbrado

El nuevo Tarraco utiliza la plataforma MQB-A LWB (batalla larga) del grupo Volkswagen. Es la misma plataforma que utilizan el Volkswagen Tiguan Allsapce y Škoda Kodiaq, modelos "gemelos" que comparten muchos componentes y desarrollo industrial con el Tarraco. Gracias a esta base mecánica, el Tarraco ofrece unas cotas exteriores de 4.735 mm de longitud, 1.839 mm de anchura, y una altura de 1.658 mm –1.674 mm con raíles en el techo–.

Hay ocho colores de carrocería disponibles: Dark Camouflage, Blanco Oryx, Plata Reflex, Azul Atlantic, Gris Indium, Beige Titanium, Negro Deep y Gris Urano. El color de nuestra unidad de pruebas era el 'Gris Urbano', que no tiene ningún tipo de coste. El resto de tonalidades son opcionales y tienen un precio de 580 euros, salvo el Blanco Oryx y el Dark Comouflage que cuestan 1.100 euros.

A diferencia del resto de modelos de SEAT, el frontal y la parte trasera ofrecen un diseño completamente diferente, una nueva tendencia estilística que es probable que veamos reproducida en los próximos modelos de la marca. En la parte frontal, destacan los faros Full LED, que mantienen el diseño triangular habitual de la marca y brindan un funcionamiento en su alumbrado sobresaliente. En la zaga, también destacan los nuevos pilotos traseros de LED, que, como en otros modelos de Audi, están unidos entre sí a lo largo del portón del maletero. Ofrecen tecnología LED y los intermitentes traseros son dinámicos.

Un interior moderno, práctico y muy amplio

Desde el puesto de conducción del nuevo Tarraco destaca el cuadro de mandos Digital Cockpit de SEAT con una pantalla a todo color de 26 cm (10,25”), y la pantalla central de infoentretenimiento de 20,3 cm (8”), que está situada en una posición más elevada y ubicada sobre el salpicadero, en lugar de estar integrada en el mismo. Esto ayuda a minimizar la intrusión en el habitáculo y, principalmente, hace que su lectura e interpretación sea mucho más cómoda y segura, quedando a la altura de la carretera.

El Tarraco no es de esos coches en los que uno se encuentra plenamente integrado a los mandos desde el principio. Creo recordar que en un Tiguan, Kodiaq o Ateca se va mucho mejor en este sentido. No sé si los asientos son los que tienen más cuota de responsabilidad -a mí me resultaron poco ergonómicos, demasiado planos, con una banqueta corta y sin posibilidad de alargarla y poca sujeción-. La posición de los pedales, que es algo horizontal, tampoco me gustó. No obstante, he de apuntar que, con el paso de los kilómetros, me fui amoldando mejor al coche.

Todos los asientos están guarnecidos con un tapizado de una calidad más bien normal, aunque de diseño alegre y bien rematados -se nota que SEAT se ha preocupado en ofrecer unos muy buenos niveles de calidad-. Los delanteros integran unos reposacabezas regulables en altura y profundidad. Pese a que cuentan con un reglaje en profanidad, algo muy útil para mitigar las posibles lesiones en caso de colisión, en mi caso no pude ajustarlos en el punto optimo es algo que me ocurre en la inmensa mayoría de los coches-. Es posible que una persona de mayor estatura -más de 1,80 m- no tenga los mismos problemas que yo.

Los asientos de la segunda fila de asientos también me han parecido demasiado planos y no demasiado ergonómicos. Aún así, en las plazas traseras se puede viajar con comodidad, ya que se dispone de mucho espacio en todas las cotas y el Tarraco ofrece mucho equipamiento para que los desplazamientos sean más agradables. Para ello, hay unas prácticas bandejas y unas bolsas ubicadas en los respaldos de los asientos delanteros, dos posavasos integrados en un muy accesible y práctico apoyabrazos central, asientos con calefacción, dos botones para gestionar la temperatura del climatizador, una toma USB -se echa en falta otra-, una toma de 12V y dos pequeños huecos en las dos plazas exteriores. Además, nuestra unidad de pruebas equipaba un techo panorámico muy amplio que nos regalaba muy buenas vistas en desplazamientos nocturnos. Es opcional y cuesta 1.160 euros.

La tercera fila de asientos, tal y como suele ocurrir en cualquier coche de este tamaño, son aptas para que puedan viajar dos niños o adultos de manera ocasional.

El interior, además de amplio, es muy modulable. Esto permite que, aparte de transportar a un total de siete ocupantes en el caso de la versión superior, podemos transportar objetos muy grandes y, sobre todo, largos. Para ello, todos los asientos, salvo el del conductor, pueden abatirse hacia delante. En esta configuración, la capacidad de carga es enorme, aunque nos queda un piso irregular que no queda enrasado con la boca de carga. Además, a ambos lados del acceso del maletero, hay dos huecos que, aunque pueden ser prácticos, creemos que hubiera sido mejor que estuvieran tapados y que el piso quedara completamente plano.

Una solución que nos ha gustado del maletero es que, cuando queremos viajar con la configuración de siete asientos, la bandeja puede quedar oculta, muy bien guardada y encajada debajo del maletero, cerca de la boca de carga.

Si hablamos de cifras, el maletero tiene una capacidad de 230 litros en configuración de cinco plazas, 700 litros en la de siete y un máximo de 1.775 litros con todos los asientos abatidos. Magníficos datos en todos los casos.

El portón es de accionamiento eléctrico, algo que se agradece mucho en un vehículo de este tamaño. Se puede accionar desde el mando a distancia, desde un botón situado en el interior del coche y otro ubicado en el propio portón.

El habitáculo del Tarraco es muy práctico, pues encontramos una buena colección de huecos y compartimentos para guardar todo tipo de objetos -incluso, disponemos de un compartimento para dejar y recargar el móvil mediante un sistema de inducción. Quizás, entre toda la colección de huecos, lo que menos me ha gustado es la solución que ha diseñado SEAT para dejar un par de botellas entre los dos asientos delanteros. En lo positivo, me gustó mucho el apoyabrazos delantero -no molesta y lo podemos regular en altura para situarlo en el punto deseado. Sin duda, es algo que se agradece en los largos desplazamientos.

Como suele ser habitual en la marca, me ha encantado la disposición y el funcionamiento de todos los mandos. Todo cuenta con un diseño perfecto para que el manejo de cada mando sea rápido y muy intuitivo. Además, con muy buen criterio, SEAT no ha abusado de la digitalización como hacen otras marcas. Los únicos mandos que quedan algo escondidos, son los que se encuentran a la derecha del mando del cambio, y que activan el sistema de estacionamiento automático y la desactivación del sistema Start&Stop.

Ya que me adentro en la parte digital, hay que hablar de la gran pantalla flotante de 20,3 cm (8”) situada en la consola central, que integra la tecnología Full Link de SEAT para vincular el teléfono móvil mediante Apple Car Play, Android Auto y Mirror Link. Ofrece una muy buena resolución -creo que no tanta como la de un Skoda Octavia o un Kodiaq con una pantalla similar-, y un funcionamiento rápido y preciso. Asimismo, toda la configuración de menús está muy bien resulta para que se pueda acceder a toda la información de una forma rápida e intuitiva.

También cabe mencionar el cuadro de mandos Digital Cockpit, una pantalla digital a color de gran resolución y tamaño –26 cm (10,25’’)–, que también nos muestra mucha información. Podemos elegir entre tres distintas vistas con sólo pulsar el botón “View” ubicado en el volante, e incluye además todo aquello que la pantalla de la consola central proporciona.

El SEAT Tarraco dispone del sistema BeatsAudio para llevar la mejor experiencia de sonido al habitáculo, con nueve altavoces y un subwoofer con hasta 400 W de potencia. Para no ser un equipo de altísima gama, nos regala una muy buena calidad de sonido; siempre nítido y potente. En este sentido, nos parece muy satisfactorio.

Si hablamos de calidad de acabados, el Tarraco no me ha parecido superior a un Ateca en este apartado. Es más, y hablo de memoria, la sensación de ajuste y calidad vivida en los diferentes 'Atecas' que he probado, me parece superior. En el habitáculo encontramos tapizados y plásticos de una calidad más bien normal –en la parte superior del salpicadero se encuentra el material plástico de mejor calidad; blando, agradable y de buen aspecto-. En nuestra unidad de pruebas, al presionar con los dedos en la consola central y en los embellecedores de imitación a madera situados en el salpicadero, había crujidos. Además, también percibimos crujidos en la parte trasera al circular por caminos o en zonas asfaltadas con mucho deterioro.

Los asientos pueden elegirse en tela tejido Alcántara o cuero. Nuestra unidad de pruebas equipaba el primero de ellos -forma parte del equipamiento de serie-. La tapicería de cuero es opcional y cuesta 1.270 euros.

Ligero, confortable y muy polivalente

Lo que más me ha gustado del Tarraco, al menos en la versión probada, es que se trata de un coche que se conduce con muy poco esfuerzo, por lo que no agota cuando se pasa mucho tiempo al volante. También cuenta con una suspensión que trabaja muy bien fuera del asfalto y que absorbe adecuadamente las imperfecciones del firme -el filtrado podía ser algo más refinado-.

La base rodante cuenta con una suspensión delantera independiente de tipo McPherson con muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos, y una trasera más elaborada que responde a una arquitectura multibrazo con idénticos muelles y amortiguadores.

Todas las versiones equipan de serie un selector de modos de conducción SEAT Drive Profile, que se gestionan mediante un botón rotatorio de la consola central. Dispone de cuatro modos de conducción para las versiones de tracción delantera – Normal, Eco, Sport e Individual–, y hasta seis modos diferentes para unidades con tracción 4Drive –añaden Nieve y Off Road–, como era el caso de nuestra unidad de pruebas.

En combinación con el Control Dinámico de Chasis (DCC), el Tarraco tiene unos amortiguadores hidráulicos de firmeza variable, que aportan un equilibrio perfecto entre deportividad y una conducción más cómoda para recorrer largas distancias. El conductor puede seleccionar la firmeza que prefiera, aunque el sistema también puede adaptarlo automáticamente y modificar la conducción dependiendo de la superficie de la carretera y del estilo de conducción.

El sistema DCC inteligente utiliza amortiguadores y dirección controlados eléctricamente. Cada amortiguador está conectado a un dispositivo de control que supervisa constantemente las ruedas y calcula el mejor ajuste. El sistema es capaz de reaccionar en cuestión de milisegundos a los baches de la carretera para optimizar su comportamiento.

Gracias a esta tecnología, encontramos un coche muy versátil para enfrentarnos a diferentes situaciones y terrenos. Fuera del asfalto, sin ser un todoterreno extremo -tampoco pretende serlo-, es un coche brillante. Ofrece una excelente capacidad de tracción, incluso en situaciones comprometidas como una rampa pronunciada o un cruce de puentes; y también una muy buena capacidad de absorber imperfecciones en caminos muy deteriorados sin generar rebotes parásitos que nos impidan avanzar con rapidez y sin interferir en la trayectoria que queremos marcar.

En carretera, ya sea en una vía de segundo orden o en vías rápidas, es un coche suficientemente estable, con unas reacciones muy nobles y predecibles, y con un nivel de confort correcto. En este último punto, me hubiera gustado que se transmitieran menos asperezas de la rodadura, un menor ruido de ésta y un filtrado de los deterioros del firme más refinado.

En ciudad y cortos desplazamientos, que suele ser donde se acumula el mayor porcentaje de uso de un coche, el Tarraco se conduce como un utilitario -y no exagero nada-. Sorprende que un coche de este tamaño se conduzca tan bien, transmita tanta sensación de ligereza y ofrezca una maniobrabilidad tan buena, ayudada, en gran medida, por una dirección muy suave, una visibilidad realmente buena desde cualquier ángulo y una gran capacidad de giro en zonas estrechas.

El sistema de dirección progresiva utiliza un mecanismo eléctrico de cremallera de dirección, para variar su asistencia y rapidez en función de la velocidad y el ángulo de giro en cada momento. Como he comentado con anterioridad, se trata de una dirección muy suave que nos permite conducir durante mucho tiempo sin fatiga. Si eres de esos conductores que te gustan las direcciones muy suaves y muy filtradas, la de este Tarraco te gustará. Si por el contrario, te gusta una dirección más comunicativa y consistente, la del Tarraco no es la mejor opción en este sentido. No obstante, hay que ser conscientes que no se trata de un coche deportivo o de sensaciones. El volante es completamente redondo, algo que es de agradecer.

Disponible con cuatro motores

La gama de motores del Tarraco es muy sencilla, pues encontramos dos motorizaciones de gasolina y otras dos diésel, en ambos casos de 150 y 190 CV -en 2020 habrá una versión híbrida enchufable Plug-in-.

Nuestra unidad de pruebas disponía de la opción diésel de 150 CV, que es más que correcta para llevar a cabo una conducción racional y legal. Si valoras mucho las prestaciones y unas aceleraciones más contundentes para realizar adelantamientos con mayor rapidez en carreteras de segundo orden, echarás en falta algo más de potencia. Es posible que la de 190 CV sea mejor opción. No obstante, es una versión que todavía no he tenido la oportunidad de probar.

La opción de 150 CV dispone de un bloque sobrealimentado de 2.0 litros que ofrece unas cotas de diámetro y carrera —81 mm y 95,5 mm, y una relación de compresión de 16,2:1. Esta motorización puede ir asociada tanto a una transmisión manual de seis velocidades y tracción delantera, como a una caja de cambios automática DSG de siete velocidades con tracción integral 4Drive -esta última es la combinación que ofrecía nuestra unidad de pruebas-. Su potencia máxima se ofrece entre 3.500 rpm y 4.000 rpm y el par máximo de 340 Nm está disponible entre 1.750 rpm y 3.000 rpm. Su velocidad máxima es de 198 Km/h y su aceleración de 0 a 100 Km/h es de 9,8 segundos.

Las versiones de tracción integral vienen equipadas de serie con un cambio automático DSG de siete velocidades. Se trata de un cambio ya conocido que, en este coche con la configuración mecánica que presenta, funciona correctamente. Únicamente, hemos tenido la percepción que, con el modo 'Eco' activado y practicando una conducción suave en modo 100% automático, el cambio permitiera llevar el motor a un régimen más moderado en recorrido urbano con constantes paradas.

El consumo de carburante me ha parecido brillante si se tiene en cuenta la masa de este coche -1.599 kg-, su tamaño y la presencia de un sistema de tracción integral. Según nuestras mediciones, en carretera circulando siempre a velocidades legales, siempre obtuvimos registros en torno a los 6,5 litros. En recorrido urbano, ese mismo registro se puede llegar a mantener sin problemas.

Ayudas a la conducción

Para finalizar con su equipamiento, además del que he mencionado con anterioridad, cabe destacar todos los asistentes a la conducción. El asistente de frenada de emergencia automática ‘Front Assist’, con detección de peatones y ciclistas, el ‘Lane Assist’ o asistente de cambio involuntario de carril -resulta demasiado intrusivo-, y la llamada de emergencia ‘eCall’, son características de serie en toda la gama, mientras que el control de velocidad de crucero adaptativo ‘ACC’ viene de serie en el Tarraco con acabado Xcellence.

SEAT también ofrece multitud de sistemas adicionales que se pueden solicitar de forma opcional, como el asistente de emergencia –que avisa al conductor si detecta su inactividad al volante, e incluso acciona el freno suavemente para detener el vehículo, si es necesario–, el detector de vehículos en el ángulo muerto y el asistente de salida marcha atrás del aparcamiento, el reconocimiento de señales de tráfico, el asistente de conducción en atascos ‘Traffic Jam Assist’, y el asistente de luces automáticas (cruce/largas) ‘Light Assist’. Además, el Tarraco también ha introducido dos nuevos sistemas de seguridad: el asistente de precolisión ‘Pre-Crash Assist’ y el detector de vuelco ‘Rollover Assist’.

El sistema ‘Pre-Crash Assist’ es capaz de reaccionar en 0,2 segundos si detecta que está a punto de producirse un accidente. Este tensa los cinturones de seguridad, activa las luces de emergencia, sube las ventanillas y cierra el techo solar, de modo que aumenta la protección de los pasajeros. El ‘Rollover Assist’ es un sistema de detección de vuelco que, cuando se activa, hace una llamada automática a los servicios de emergencia, activa los airbags, apaga el motor, desbloquea las puertas, enciende las luces de emergencia y ajusta la ventilación.

También hay otros elementos de equipamiento muy interesantes como el asistente de aparcamiento automático ‘Park Assist’, el portón trasero eléctrico con Pedal Virtual y el sistema de cámaras de visión 360° ‘Top View Camera’. Este último es muy útil a la hora de aparcar, gracias, en gran medida, a todas las cámaras que equipa y al plano cenital que muestra en la pantalla multifunción del salpicadero.

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