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Día Mundial de la Bicicleta

La bicicleta va poco a poco ganando terreno a otros medios de transporte como el coche en los desplazamientos por ciudad y cada vez son más los turistas que deciden hacer del viaje en este vehículo de dos ruedas parte importante de sus vacaciones. Este año 2017 ha sido declarado por la ONU Año Internacional del Turismo Sostenible y el cicloturismo es su perfecto aliado: respeta el medio ambiente y favorece el crecimiento económico inclusivo y sostenible.

19 abril 2017 |

Marie Curie y su marido Pierre contrajeron matrimonio en 1895 y, como cualquier pareja de recién casados, celebraron su luna de miel con un viaje, pero no fue un periplo al uso. Era la época en la que el ciclismo estaba despuntando en Francia y decidieron destinar el dinero que su primo les había dado por la boda en la compra de un par de bicicletas. Su viaje de novios lo pasaron recorriendo en bici los espectaculares paisajes de la Bretaña francesa.

Puede que esto aún nos parezca la excentricidad de dos genios, porque Cancún o Puerto Rico aún no compiten con viajes en bicicleta –que cada 19 de abril celebra su día mundial– para las lunas de miel. A pesar de ello, el cicloturismo crece como alternativa sostenible al turismo tradicional. 

El cicloturismo no contamina, fomenta el uso del transporte público y es una oportunidad de impulsar a las economías locales

La mayoría de quienes lo practican se resisten a dar una definición categórica de lo que es, y también huyen de la simpleza de definirlo como “turismo en bicicleta”. Para la Asociación Pedalibre, una de las mayores agrupaciones de ciclistas, el cicloturismo es “más que un deporte, es un estilo, una concepción y una filosofía de la vida. Es una combinación indivisible entre hombre y máquina”.

Esta práctica tiene obvios e innegables beneficios medioambientales: no contamina, fomenta el uso del transporte público y aprovecha sendas como pistas forestales, antiguos canales o vías de ferrocarriles en desuso, como es el caso de las Vías Verdes en España. Pero, además, es una oportunidad de dar impulso a las economías locales, sobre todo en zonas rurales que no suelen ser destinatarias de un turismo masivo.

Un estudio realizado para el Parlamento Europeo por el experto en movilidad, Richard Weston, entre otros, apuntaba que el desarrollo del cicloturismo iba acompañado de la creación de empresas y nuevos puestos de trabajo con servicios dedicados al cicloturista. Esto incluye alojamientos, negocios de restauración y servicios relacionados con la bicicleta, con un impacto en estas economías que el informe cifra en unos 44.000 millones de euros.

Un red de cicloturismo europeo

Uno de los puntos fuertes para la promoción del cicloturismo es la existencia de rutas de larga distancia organizadas y señalizadas. Con esa intención nació en 1997 la red EuroVelo, un proyecto gestionado por la Federación Europea de Ciclistas (ECF, por sus siglas en inglés) que actualmente cuenta con 15 recorridos de más de 45.000 kilómetros útiles por toda Europa. Más recientemente se ha abierto en Canada el sendero más largo del mundo con 25.000 kmts.

"Falta cultura ciclista. Las normativas de circulación están alejadas de las necesidades de alguien que practique el viaje en bici"

¿Se utiliza la bici?

A nivel mundial, el uso de la bicicleta como forma alternativa de transporte ha crecido en el número de ciclistas urbanos, pero no tanto el 'turismo de alforjas'.

“No hay apenas rutas establecidas, que son las que atraen al gran público. No existe una cultura del viaje en bici. No hay redes de alojamientos acostumbrados a tratar con ciclistas ni facilidades para el transporte de bicis, como equipaje en el transporte público de larga distancia”.

La falta de cultura ciclista, algo que se nota en las leyes relacionadas con el uso de la bicicleta. “La normativa de circulación tiene un sesgo deportivo, alejado de las necesidades de alguien que practique el viaje en bici. Por ejemplo, se obliga a utilizar casco de protección y no se permite transportar personas en remolques”.

Las Vías Verdes (modelo de senderos sostenibles)

En España existen intentos de crear rutas adecuadas para la práctica del cicloturismo. Es el caso de las Vías Verdes, un programa impulsado por la FFE. Estas vías aprovechan las antiguas infraestructuras ferroviarias ya en desuso, emulando iniciativas como las que se venían llevando a cabo en EE UU o Reino Unido. En España, en 1993, existían más de 7.600 kilómetros de antiguos trazados del ferrocarril sin utilizar o sin terminar.

Se han aprovechado unos 2.100 km de antiguos trazados de ferrocarril para crear 107 Vías Verdes en España

“Es un claro ejemplo de colaboración institucional ya que las diferentes administraciones vienen trabajando para su puesta en marcha y desarrollo desde la década de los 90. Hay que destacar la labor del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que no ha dejado de tener una partida en los presupuestos generales del Estado para las inversiones en recuperación de antiguas líneas de ferrocarril como vías verdes“.

Son sendas que pueden ser recorridas por ciclistas, caminantes, turistas o por los propios habitantes de la zona en donde se encuentran. Algunas son cortas, de unos pocos kilómetros y otras atraviesan provincias.

Desde las Vías Verdes también se ha defendido que su desarrollo es una forma de crear empleo sostenible mediante la creación de servicios para los turistas.

Mucho trabajo por hacer 

A pesar de la importancia de las infraestructuras, aún queda mucho trabajo por delante para seducir al turista y que busque una experiencia en bici más allá de la excursión ocasional. Uno de los principales problemas, es que estos circuitos son demasiado cortos y no forman una red conectada, lo que las hace menos atractivas para los viajes largos.

Cicloturismo urbano

Además del cicloturismo en el entorno rural, la bici es un medio de transporte idóneo para que los turistas se muevan por las ciudades que visitan. “Cada vez son más los que preguntan por alquileres municipales o por empresas de alquiler de bicicletas cercanas”.

Los hoteles también se han dado cuenta del potencial y consideran un valor añadido ofrecer este servicio a sus clientes. “Mejoran la imagen de modernidad y compromiso con el medio ambiente y su puntuación en portales de reservas".

Los servicios de bicicletas municipales, son alternativas de movilidad sostenible que también van dirigidas al turista como una opción más de transporte público.

Ahora bien, en el caso del cicloturismo urbano, ¿contagian los hábitos ciclistas de los turistas a los ciudadanos? Dómine cree que sí: “Cuanto más se vea circular por la ciudad, el concepto de ciudad accesible para la bicicleta se irá fortaleciendo, y eliminará obstáculos, en su mayoría, mentales, a los habitantes, aunque esto no será muy relevante si las autoridades no apoyan o crean programas de formación y el respeto por la bicicleta”.

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